Los vidrios son superficies en blanco. Las películas decorativas los convierten en elementos de diseño que definen la identidad de un espacio, generan privacidad y añaden carácter sin sacrificar la luminosidad. Y lo mejor: sin obra, sin reemplazar vidrios y con resultados inmediatos.
Son láminas de poliéster con acabados estéticos —esmerilado, satinado, degradado, patrón geométrico, colorizado o impresión digital— que se aplican sobre vidrios existentes. Son removibles y no dañan la superficie, lo que las hace ideales para espacios arrendados o cuando el diseño del lugar puede cambiar.
El acabado más solicitado. Simula el efecto del vidrio esmerilado artesanal a una fracción del costo. Permite el paso de luz mientras elimina la visibilidad directa, creando privacidad sin oscurecer el espacio. Se utiliza en:
Combinan zonas completamente transparentes con zonas privadas en un mismo vidrio. Perfectas para ventanas de oficinas donde los empleados trabajan cerca del vidrio: la parte inferior (zona de trabajo) es privada y la superior mantiene la vista y la luz.
Añaden color al espacio sin pintura ni revestimiento. Disponibles en una amplia gama, desde blancos cálidos y tonos tierra hasta azules profundos y neutros grafito. Cambian completamente la atmósfera de un local sin intervención de obra.
La opción más creativa y corporativa. Permite imprimir cualquier diseño, fotografía, logo o patrón directamente en la película con resolución de hasta 1440 dpi. El resultado es un vidrio único que funciona como elemento de comunicación de marca.
Salas de reuniones con franja de privacidad, logotipo en recepción, divisiones esmeriladas entre áreas.
Vitrinas con identidad de marca, señalización integrada en vidrio, mamparas de caja.
Baños, closets, ventanas con vistas no deseadas, puertas de cocina semitransparentes.
Separadores de ambientes, cabinas privadas, decoración de fachada y accesos.
Con instalación profesional, las películas decorativas de uso interior tienen una vida útil de 7 a 10 años. Las de aplicación exterior o en espacios con alta exposición solar directa pueden durar entre 5 y 7 años dependiendo de las condiciones climáticas.
No. Se limpian exactamente igual que un vidrio normal, con paño suave y limpiavidrios sin amoniaco. La única precaución es evitar objetos abrasivos que puedan rayar la superficie de la película. En los primeros 30 días después de la instalación se recomienda evitar limpiezas profundas mientras el adhesivo termina de curar.
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